Qué es el melasma
El melasma son manchas marrones, de bordes poco definidos y casi siempre simétricas, que aparecen sobre todo en mejillas, frente y labio superior. Se debe a una mezcla de predisposición, hormonas y sol: es frecuente durante el embarazo o con los anticonceptivos, y más habitual en pieles que se broncean con facilidad.
Qué valora el médico
- La distribución y el tiempo de evolución de las manchas.
- El componente hormonal: embarazo, lactancia y tratamientos hormonales.
- Tu tipo de piel, porque condiciona qué pauta es segura y con qué intensidad se puede tratar.
- Lo que ya has probado: despigmentantes, peelings o láser, y cómo respondió la piel.
La fotoprotección es la mitad del tratamiento
El melasma se oscurece con dosis pequeñas de sol e incluso con la luz visible. Sin protector solar a diario —también en invierno, también en días nublados—, ningún tratamiento consigue resultados que duren. El médico te indicará cómo proteger la piel de forma realista.
Despigmentantes con receta
Existen tratamientos despigmentantes con receta que aclaran las manchas de forma progresiva. Se pautan por ciclos, con descansos, porque prolongarlos más de la cuenta puede ser contraproducente; y varios de ellos no pueden usarse durante el embarazo ni la lactancia. Es normal algo de irritación al principio: el médico te explicará cómo introducirlos poco a poco.
Qué puedes esperar
La mejoría suele apreciarse a partir de las 8-12 semanas. El melasma tiende a reaparecer con el sol y con los cambios hormonales, así que el plan incluye también cómo mantener el resultado. Si las manchas no encajan con un melasma, el médico te recomendará una exploración presencial.